Su muerte provocó una revolución legislativa que culminó en 2004 con la ley integral contra la violencia de genero.
Doce años después a us hijo, Jesús Parejo Orantes, le acaban de condenar a 15 meses por malos tratos. Su mujer de origen albanés le denunció por una agresión de la que salió dañada en una muñeca.
Aunque Jesús tiene testigos de la pelea y de las intenciones de de su pareja, el juez ha desetimado sus declaraciones. Las denuncias falsas son el talón de Aquilés de la nueva ley, paradójicamente, la misma ley que comenzó a fraguarse tras la muerte de la madre hoy condena al hijo, según él, injustamente.
Jesús se cansa de repetir que él no heredado la mano larga de su padre, aunque algunos estudios defienden que entre el 69 y el 80% de los maltratadores han presenciado palizas en su infancia y eso les hace ver como algo normal la agresión a una mujer.
Queda mucho por hacer, dicen los expertos, pero la muerte de Ana Orantes sirvió para legislar y frenar los malos tratos como un problema social y no privado.

No hay comentarios:
Publicar un comentario